Jamás hubiese imaginado tantas cosas que son, que ya han sido, que nunca más volverán a ser o todas aquellas que si lo harán, yo nunca hubiese creído que todas aquellas historias que parece que solo se escriben, las iba a trascribir yo mismo, a mi puño y letra, con los puntos y las comas que a mi me de la gana, con los puntos y a parte que tarde o temprano acabo escribiendo, con los punto y seguido que, sin escribirlos, se leen perfectamente.
Es cuestión de querer creer, de creer quererte, y apretarte bien el cinturón, porque el despegue siempre se turbulenta un poco, porque te llenas de nervios, con o sin sentido, pero nervios son, que te trasnochan los viernes con esa canción de "pereza" que tanto te gusta, esa frase de "extremoduro" que se te clava, o ese "someone like you" que hace que todo se vuelva silencio cuando lo escuchas, que esas lágrimas de cocodrilo, porque sabes que son de cocodrilo, salen sin parar y sin sentido alguno, o con el mayor de los sentidos si un par, o tres, de copas han tenido algo que ver, que tú, yo, el o ella, no tienen la culpa, que nadie la tenemos, que todo empieza, acaba, o se queda a medias, que a veces, las cosas acaban antes de empezar, o empiezas algo que sabes que debería estar acabando, que nadie puede o debe controlar sentir, que yo no me controlo, que no me hace falta, y a ti, a ti o a ti tampoco te hace. Si todos sabemos por experiencia propia, porque nos lo han contado o porque lo hemos visto en el cine, que sentir es espectacular, ¿por qué no lo hacemos? si es una de las pocas cosas que nos dejan hacer sin pedir permiso, todos, sin excepción, sintamos lo que hagamos, vivamos lo que sintamos
Cuanto más me sujetas, más miedo tengo de caer.
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