Instintos. nos movemos por instinto, es un hecho, aunque no seamos capaces de verlo, aunque no seamos capaces de sentirlo. Instintos, que nacen de dentro, que recorren tu cuerpo, y salen, y no deberíamos reprimirlos, nunca. No deberíamos pararlos, bloquearlos, detenerlos, son instintos. Al fin y al cabo, somos animales, dejémonos actuar como ellos.
Que si me gustas, te lo digo, que si te quiero, te lo digo, aunque aun no sepa tu segundo apellido, ni tu comida preferida, que si te echo de menos, te echo de menos y también te lo digo, que no hace falta esperar hasta la tercera cita para desnudarse, ni esperar a que te escriban el primer whatsApp, que si quieres hablar, habla, pero eso si, cuando hagan falta palabras, que no hace falta hacerse el duro, que los trenes pasan, y que no esperan, que hay que montarse, que hay que caerse, que tienes que atreverte a volver a llamar, ¿por qué sino adoraríamos las reconciliaciones? Que no hay que contraer instintos, que hay que soltarlos, y este año, voy a ser un animal, el más instintivo de todos.
A última hora, corriendo como si no quedase tiempo, de hecho apenas queda, analizando, todos los detalles que recordamos, puesto que siempre son los más importantes, para meterlos todos en una batidora, batirlos bien, y colocarlos en una balanza, examinar con detalles cuantas miradas y sonrisas se retan con llantos y malentendidos, sumar los abrazos y las palmaditas en la espalda, para restarle los cotilleos y las malas caras, esculpir "el momento" de los momentos de este año, y enmarcarlo para no olvidarlo, jamás, vamos allá, ¿os salen las cuentas este año? a mi, si. Indudablemente, ha sido mi año. Para bien o para mal, para amar o desamar, para conocer, para encontrar, descubrir, querer y abrazar, para llorar también, ojo, que ha habido de todo, muchos, y digo muchos tropiezos, muchas equivocaciones y alguna que otra palabra mal pensada, pero aun así, con toda su mierda, ha sido un año espectacular.
A ti, que tuvimos una primera cita de las de verdad, de las de mirar a los ojos, y no el reloj, que aun no me has llamado, y aunque aun no lo sepas, lo vas hacer, que ya me echas de menos, y ni siquiera te lo imaginas. A ti, que me enseñaste a sentir, y ahora apenas recuerdo tu olor. A ti, que aun te pones mi chaqueta, y yo tu camisa. A ti, que buscas lo mismo que yo, y no nos encontramos. A ti, que vas a comenzar a odiarme porque nunca dejo que te vayas a casa sin antes pasar por la mía, que escondo las paradas del nitbus para que no las encuentres. A todos vosotros, a mi hermano, a mi madre y a mi padre, a mis tías, a mis tíos y mis abuelos, a mi primo, a ·Elena, a mis amigos, los de allí, los de aquí, a todos ellos, a mis compañeros de vida, no de piso, a mis chicos Pull. A todas esas miradas en el metro que nunca se vuelven a cruzar, a todas esas historias, que sin razón, acaban antes de empezar, a todas aquellas personas que de un modo u otro, han formado parte de mi, de mi peculiar mundo, y de mi extraña forma de ver las cosas. A todos vosotros, a todos, os deseo mucho, mucho amor, y que al menos tengáis la mitad de las expectativas que tengo yo de este 2014. Feliz año nuevo.
Descansa en paz 2013, te recordaré siempre.
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