domingo, 8 de diciembre de 2013

venga, ven, que llegas tarde.

a ti, que aún no te conozco, no sé como te llamas o de qué color tienes el pelo, qué no sé si hueles a chanel o a nenuco, si te gusta ir al cine los domingos, o con la siesta te basta. Escucha atentamente. Te estas retrasando, Y no me gusta que me hagan esperar, por eso yo nunca llego tarde, escucha, dime, ¿a qué esperas? yo, ya sabes lo que pido, ya sabes mis expectativas en cuanto a todo esto, que quiero sentir ese chasquido, ese crujido dentro en cuanto te vea, aún sin saber tu nombre, y sin haberte olido, pero quiero, que a ti te pase lo mismo, si no no funcionará, y mis planes se irán a la mierda. Quiero que nos conozcamos por casualidad, que no nos presente nadie, que me de miedo mirarte directamente a los ojos, y que a ti te pase lo mismo, que hablemos durante horas sin parar, y sin que nadie nos moleste, que no haya terceras personas, que solo haya dos, y que yo sea una de ellas, que haya muchas noches de velas, cenas que se quedan en el plato y que no terminemos ninguna de las películas que empecemos, que haya nervios en el estómago antes de vernos, y que me de miedo todo lo que a ti no te asusta. Ven, que llegas tarde. Quiero tropezarme contigo en el paso de cebra de el corte inglés de plaza Cataluña, que quedemos los viernes delante del Fnac, y que vayamos a cualquier sitio, que nos pille lejos. Por querer, lo quiero todo, y por quererlo todo, te quiero a ti. No podemos vivir sin sueños, y yo por soñár, ya he empezado a soñarte. venga, ven, que llegas tarde.

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