caprichosos, es exactamente como somos, ¿Qué otra explicación hay?, ambiciosos, inconformistas, acaparadores... y así una serie de sinónimos que nos vienen como anillo al dedo, que otra explicación hay para cuando tenemos lo que queremos, querer más todavía, y más, y más, y nunca sentirte completo, satisfecho, saciado. Nunca nos sentimos saciados, bebemos más de lo que podemos tragar, comemos más de lo que podemos digerir, hablamos más de lo que podemos decir, cometemos más errores de los que podemos arreglar, somos así, y caemos una y otra vez en las mismas historias, los mismos comienzos y en los mismos finales. Parece que no hay ninguna explicación, ninguna razón, simplemente somos así, con suerte, algunos, tienen la cualidad de aprender, aprender de todos esos errores, de todas esas recaídas, de todos esos finales, y con suerte, poner en práctica lo aprendido y equivocarse un poco menos, el secreto está en saber exactamente cuando es el momento de aplicar todas las soluciones, pero, por eso es un secreto, porque nadie sabe cuando es ese momento, el momento oportuno, nos dejamos llevar y hasta que no estamos llenos de mierda hasta el cuello, no nos damos cuenta de que hemos vuelto al principio, dejarse llevar suena demasiado bien, pero abstengámonos a las consecuencias.
Mientras tanto, dormir, soñar, y creer que la felicidad plena existe, es lo mejor que podemos hacer.
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